Consejos para mudanzas con peques: 5 claves

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Si estás buscando consejos para mudanzas es porque probablemente, ya de antemano, prevés que no son tan divertidas como un día en un parque de atracciones. Los y las que hemos pasado por una mudanza (o varias, en mi caso) sabemos lo absolutamente caóticas que pueden llegar a ser, si además, nos toca hacerla con peques, la cosa se complica un pelín.

En mi caso, estoy ahora mismo inmersa en la séptima mudanza de mi vida, la quinta desde que tengo hijos. ¡Ahí es nada! Y aunque juré que la última sería la última, acabo de cambiar de alquiler a compra y claro, para mí merecía la pena volver a empaquetar y desempaquetar.

¿Qué cambia una mudanza cuando tienes peques? Pues sencillo, no eres dueño o dueña de todo el tiempo que te gustaría y eso lo complica todo un poco. No puedes hacer cajas cada vez que quieras porque probablemente, tengas que ayudar con deberes, cambiar pañales, dar la merienda o ir un ratito al parque o extraescolares…

A los niños y las niñas, además, les suele gustar jugar a un juego que se llama “tú guardas, yo saco”. Y es que todos esos juguetes, libros, ropas o accesorios se vuelven de lo más interesantes cuando llevan meses guardados en cajones.

Hoy en el Blog, hablamos de consejos para mudanzas con peques, algunos trucos para sobrellevarla lo mejor posible en familia y sobre todo, tomárselo con calma.

5 consejos para mudanzas con peques

1. Paciencia

De todos los consejos para mudanzas, tener paciencia es tan obvia, como difícil.

Lo sé, créeme que lo sé.

Una casa patas arriba, de la que te vas, y otra patas arriba también, a la que te mudas. Con todo por el medio, con un período de transición que parece que no te sientes parte de ninguno de los dos hogares y que todo el día se te va en ir y venir de un piso a otro sin estar realmente en ninguno de los dos. ¿A qué te suena?

Pues en estos casos, hay que tener mucha paciencia y contar hasta diez cada vez que abras la puerta y te encuentres el caos. Y sí, es muy difícil. De hecho, yo hoy he tenido un momento de debilidad en el que me he sentido saturada y personas cercanas a mí me han dicho ¡jolín, aprovecha, que ahora todo puede estar desordenado y no pasa nada!

Y oye, pues es cierto. Nunca vamos a tener la casa tan desordenada como ahora de una forma tan justificada.

Y los peques, encantados con esta “libertad” de poder tener los juguetes un poco menos recogidos de lo habitual.

Recuerda, es solo momentáneo.

2. Empaquetar y etiquetar

El packaging elegido para empaquetar es fundamental si no queremos que las cajas se rompan porque, además, suelen hacerlo en el peor momento. Yo suelo utilizar siempre cajas de cartón porque es la opción más económica y sencilla de montar y cerrar.

Para objetos frágiles que no quiero que se rompan bajo ningún concepto, los sobres acolchados.

Podemos buscar las cajas de cartón de embalaje para mudanzas en los comercios locales de nuestro barrio. Si no tenéis suerte o no conseguís suficientes, siempre se pueden comprar a muy buen precio online desde 16 céntimos cada una.

Es muy útil escribir en cada caja qué contiene. Cuando lleguemos a nuestra nueva casa y necesitemos un cepillo de dientes, los cubiertos o sábanas limpias, agradecerás (y mucho) no tener que abrir todas las cajas hasta dar con lo que buscamos.

A los peques les podemos pedir, si ya tienen habilidad para ello, que nos ayuden embalando sus juguetes, su ropa, sus libros… Así, estarán entretenidos y les encantará ser parte activa de esta aventura. Mi hijo mayor, por ejemplo, se está ocupando de poner todos los carteles a las cajas ¡y está encantado!

3. Pide ayuda si la necesitas

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Young man giving his wife box while unloading things from van

Es curioso pero no nos imaginamos cuánto pueden ayudarnos nuestros amigos y amigas y familiares cuando de una mudanza se trata. A mí, que me cuesta quizá pedir ayuda en un marrón como es una mudanza, he descubierto que a mi círculo de personas cercanas, no solo no le importa echar una mano, si no que se ofrecen sin dudarlo.

No tiene porque ser cargando cajas, puede ser, por ejemplo, ayudando a embalar, llevándose a tu peque al parque o extraescolares mientras tú continúas colocando, o haciéndote comida para que puedas aprovechar el tiempo al máximo, dejándote su furgoneta o echándote una mano a montar muebles.

Muchas veces, pequeñas ayudas que para los demás no suponen un gran cambio o esfuerzo, para nosotros y nosotras es un gran favor. Hay que asumir que muchas veces no se puede llegar a todo solxs, que no somos superhéroes ¡y no pasa nada!

4. Tener lo básico en las dos casas

Tanto si tienes la suerte de poder hacer una mudanza exprés, o como en mi caso, necesitas esperar un mínimo de dos semanas por motivos logísticos (por ejemplo, porque el agua caliente está tardando mucho más de lo que esperabas) es buena idea tener lo básico tanto en la casa donde nos vamos a ir a vivir, como la que dejamos.

Esto es fundamental para que podamos comer en cualquiera de las dos casas, ir al baño, cambiarte de ropa o darte una ducha y así, optimizaremos el tiempo al máximo.

¡Importante! Recordemos que cuando hay niñxs pequexs en casa, los juguetes son también objetos de primera necesidad.

5. Minimalismo forzado

Las mudanzas son el momento perfecto para hacer limpieza de armarios, menaje, cajones… Es el momento de plantearse que si algo lleva más de un año en un cajón sin utilizarse, quizá es porque no lo necesitamos.

Las mudanzas, dentro de lo rollo que pueden llegar a ser, son también un momento de oportunidad para donar, regalar o reciclar todo aquello que no utilizamos o que teníamos guardado “por si acaso” pero que realmente, no tienen utilidad.

Es liberador deshacerse de aquellas cosas que hemos acumulado sin ninguna razón, que se ha quedado anticuado o incluso, está roto.

En lo que a juguetes se refiere, por ejemplo, podemos animar a nuestros peques a hacer lo mismo. Seleccionar aquellos juguetes para los que ya son mayores y donar, o reciclar aquellos que ya están desgastados o rotos.

Ilusión y relax

Si algo he aprendido durante todas las mudanzas es que la ilusión por entrar a vivir a un nuevo hogar, decorarlo, personalizarlo y hacerlo nuestro, es lo que debemos potenciar.

Y no, no siempre es fácil, porque de repente toda nuestra casa se encuentra patas arriba, los niñxs probablemente estén un poco más nerviosos o alterados por los cambios, y además, las cosas no siempre van tan deprisa como nos gustaría en lo que se refiere a contratos de luz, teléfono, agua caliente…

Y precisamente porque van a ser unos días un pocos caóticos, hay que intentar visualizar que es un cambio para mejor, una nueva forma de hacer hogar y de disfrutar en una nueva casa y es una visión genial para transmitírsela a los peques que les generará confianza.

Así que todos los consejos para mudanzas podríamos resumirlos en relax, ordenar y disfrutar. ¡Y paciencia!

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