Familias en duelo: Cuando el amor y el dolor se entrelazan

Proyecto “Cuéntanos tu familia”

Familias

Fotografía propiedad de Laura – Loveoflaura

Familia.

Cuando oímos esta palabra, automáticamente, pensamos en una madre, un padre e hijos. Es normal, es la imagen que siempre hemos interpretado como normativa.

Por suerte, el tiempo ha ido dando protagonismo a otras formaciones familiares que siempre han estado ahí, pero parece que no nos dábamos cuenta.

Familias por adopción. Familias monoparentales. Familias con dos mamás o dos papás. Familias cuyos padres han decidido seguir caminos distintosFamilias, al fin y al cabo.

Pero ¿sabéis que? Desde que soy madre y me he rodeado de familias tanto en el parque, como en el colegio, como en las actividades extraescolares o incluso, en la cola del supermercado, me he dado cuenta de que hay tantos tipos de familia como uno quiera establecer.

Familias de padres que son amigos, pero no pareja. Familias amplias donde también están incluidos abuelos, tíos o hermanos. Familias poliamorosas. Familias que deciden no tener hijos. Familias, en definitiva.

En Mamirami, como sabéis quienes nos leéis a menudo, trabajamos siempre en la línea de la pluralidad. Nos encanta mostrar todos los puntos de vista, exponiendo las realidades que son y están. 

Creemos, de hecho, que uno de los pasos más importantes para el respeto y la normalización en la sociedad es mostrar que existen muchas formas de ser, de amar, de cuidar y de construir la felicidad

Es por todo esto que llevamos tiempo gestando este proyecto, que no es más que un espacio de pluralidad donde queremos dar voz a todos los tipos de familia que existen

Familias en duelo: El amor 

Familias

Fotografía propiedad de Laura – Loveoflaura

Inauguramos hoy este espacio plural hablando de familias que tuvieron que despedir demasiado pronto a sus hijos. Del duelo de querer pero no poder abrazar. De amar sin condición, de amar de una forma diferente. De ser madre de un hijo o hija que se fue.

Hablamos de amar de una forma diferente. Un amor que duele, escuece, un amor que no debería ser triste, pero lo es. De un amor que, además, a menudo tiene que lidiar que una sociedad que no quiere oír las palabras que esas familias necesitan que se escuchen.

Conocí a Laura cuando en la plataforma de vídeos más conocida, se sentaba a contar que su hijo Gael había fallecido a las 40 semanas de gestación.

Me pareció tan valiente. Lloré con ella. Quise pasar la pantalla y abrazarla. Abrazarla en silencio, porque realmente no sabría qué decirle.

O sí. Porque le escribí poco después y le dije lo que sentía: “debes estar orgullosa, Laura

A pesar del dolor infinito, ella estaba contando su caso para ayudar a otros padres y madres que hayan pasado por ahí o lo hagan en el futuro.

Me pareció tan valiente.

Estaba rompiendo tabúes a pesar del dolor. Estaba, en su infinita tristeza, abrazando de un modo u otro, a otros familiares que puedan estar en esa misma situación. Y estaba dando voz a su hijo, nombrándole, hablando de él con el sentimiento que solo una madre sabe expresar. Diciendo, Gael estuvo aquí, es mi hijo y siempre lo será.

Familias

Fotografía propiedad de Laura – Loveoflaura

Ahora que hablo con ella de forma asidua, puedo confirmar que Laura es una madre maravillosa, de Gael y de Denis. Es, también, una mujer fuerte y sensible con una familia de cuatro miembros tan única y tan normal como todas las demás.

En España, según datos de 2016, 33 niños y 11 niñas murieron por muerte súbita. Pero esto, son solo números. Realmente no nos hacen reflexionar cuando se muestran únicamente como cifras.

Todas estas familias se enfrentan con un dolor añadido: el silencio de la sociedad. No queremos oír que los niños mueren, es un tabú. Pero lo cierto es que ocurre, queramos verlo o no, y acompañar en el duelo es siempre mucho mejor que tratar de silenciarlo o ignorarlo ¿no os parece?

Caminamos hoy junto a Laura por el difícil camino del duelo.  Lo recorremos junto a sus recuerdos, sus fotografías y su día a día como una familia cuyo primer hijo tiene toda su grandeza en el corazón de sus padres y de su hermano arcoiris.

“Estés donde estés yo sé amar hasta allí” – Laura @loveoflaura –

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Fotografía propiedad de Laura – Loveoflaura

P. Laura, gracias por dar voz a este tema tan difícil. Corrígeme si me equivoco pero parece que en las sociedades desarrolladas, hablar de la muerte de niños es un tema tabú ¿cómo crees que afecta esto a las familias que pasan por esta devastadora situación?

Gracias, Elena, por incluir nuestro tipo de familia en este proyecto tan maravilloso y además por contar conmigo para hacerlo.


Mantenerlo como un tabú nos afecta a todos


Laura – @Loveoflaura

Desde luego que sí es un tema tabú. Los niños se mueren y es algo que no le gusta a nadie, la sociedad lo silencia porque es un “tema feo” y luego pasa que te conviertes en madre de uno de ellos y te pilla por sorpresa. Así que podríamos decir que el mantenerlo como un tabú nos afecta a todos: a los que deciden ser padres y les toca vivir esta desgracia; a los profesionales, que a pesar de estar más acostumbrados a ver estos casos, no tienen una formación específica para acompañar en el duelo; y a los familiares y amigos que quieren cuidar, consolar, sostener y no saben cómo haciendo en el intento todo lo contrario.

P. A lo largo del tiempo, desde que te conocí, he visto cómo hablas de Gael como tu hijo. Cómo a pesar de no estar, ESTÁ. Es parte de tu familia, tiene un hermano y le recuerdas y le nombras a menudo. Me parece absolutamente maravilloso y lógico a la vez, de igual forma que no olvidamos a familiares que se marchan como abuelos, tíos… no deberíamos pues hacerlo con nuestros hijos ¿Es así?

R. Desde el principio lo hemos intentado llevar de la manera más natural posible. Igual que si se hubiera muerto cualquier otro familiar estando en el hospital, por ejemplo, nos despedimos y lo enterramos. Como dices, hablamos de él a menudo como quien recuerda a un tío que ya no está o a un abuelo. Nuestra vida junto a Gael tiene la peculiaridad de que además de corta, fue muy íntima, solo su familia más allegada tuvo la oportunidad de estar con él. Y esto hace que para muchos mi hijo sea, irremediablemente, un completo desconocido, pero eso no lo hace menos real, no lo hace menos bebé.

Y es que, nos hemos dado cuenta de que para la gente en general, un bebé que fallece antes de nacer es menos persona que uno que lo hace a las horas de haber nacido. Y esto, sumado a lo anterior, en nuestro caso, nos ha hecho volcarnos desde el principio en la tarea de hacer que los demás sepan de nuestro amor a Gael hablando de él como lo hace cualquier otro padre de sus hijos vivos. Compartiendo su recuerdo con quienes queremos, hemos conseguido crear un ambiente de amor que respiramos constantemente cada vez que alguien de nuestra familia nos habla de él, cuando nuestros amigos lo incluyen al hablar de los niños del grupo, cuando es día 3 y me preguntan cómo estoy, o cuando alguien se interesa por venir con nosotros al cementerio.

P. ¿Cómo fue esos primeros momentos, con respecto al trato de los médicos, matronas y personal médico que os acompaño? ¿Os sentisteis arropados y comprendidos? ¿O por el contrario creéis que en el ámbito socio sanitario aún queda mucha empatía por cultivar?

R. En un momento de tu vida tan brutal, hay ciertas cosas que no se olvidan y una de ellas es el trato que recibes desde que te dan la noticia. Recuerdo la llegada a urgencias como si fuera ayer. Llegábamos con una sensación de irrealidad y expectación, supongo que ninguno de los dos queríamos ver que podríamos estar yendo por la muerte de Gael aunque todo apuntara a ello. De todo el proceso tengo dos recuerdos grabados a fuego. La ginecóloga de urgencias diciéndome bruscamente que mirara la pantalla para ver que, efectivamente, no había latido, como respuesta a mi incredulidad. Véase el poco tacto de la ¿mujer? Y luego el momento en el que nació Gael y una matrona se acercó a nosotros para decirme: “Os espera en la cunita de la habitación. Es precioso, se parece mucho a ti”.

Podríamos decir que tuvimos una de cal y otra de arena constantemente. En nuestro hospital, en el momento en que nos pasó, el protocolo estaba completamente desfasado. Me pareció buena idea redactar un documento en el que desde nuestra experiencia dar una serie de recomendaciones para evitarle daño adicional a futuros papás (lo podéis encontrar en la web de StillBirth). Afortunadamente lo tomaron en consideración y hemos podido comprobar que se han llevado a cabo muchos cambios de todos los que sugerimos. Así algunos padres se han ahorrado disgustos innecesarios.

Así que sí, claro que hay mucho por hacer. Empezando, como bien apuntas, por la empatía, tan necesaria para todo pero en estos casos más. Y siguiendo por la formación en duelo perinatal, que me parece algo fundamental y, sin embargo, está totalmente descuidado. Aunque tengo que decir, que desde que nació Gael a aquí, he vivido cómo proyectos como el de Norma Grau han crecido exponencialmente a la vez que el interés de los profesionales por formases con talleres como los suyos. Y esto es algo que me consuela.

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En la foto hay una madre con dos hijos aunque solo podáis ver a uno. . . Para mí hoy no es el día de recordar a mi primer hijo (sabéis que eso es todos los días), hoy es día para recordarle al resto que los bebés también se mueren y que está mal no hablar de ello. . . Este año, veo todo más injusto que el anterior. Ahora puedo confirmar aquello que sentía como cierto pero que todavía no podía asegurar: se quiere igual al hijo vivo que al que nunca pudiste oír llorar. . . Cuando nació Denis, fuera de casa el duelo (para los pocos que lo consideraron lógico) se acabó y Gael se hizo todavía más invisible. Defiendo ante cualquiera con uñas y dientes mi bimaternidad, ya que renunciar a este título significa renunciar a que mi primer hijo es real. . . Es cierto que Denis hace nuestros días muy felices pero a la vez, todo lo que disfrutamos con él nos recuerda lo que nos hubiera tocado vivir primero con su hermano y no pudimos. Sé que muchos nunca llegarán a entender que por más hijos que se tengan después de la pérdida, el no poder disfrutar del hijo que no tenemos en casa sigue doliendo lo mismo que el primer día. Pero es así y por eso no puedo soportar que se asomen al carro diciéndome que "ya se ha pasado todo". . . La muerte de un hijo no es algo que se pase y si existiera una consciencia social extendida acerca de este tipo de pérdidas, esto no tendría que explicarse ni hoy ni ningún día. #díainternacionaldelamuerteperinatalyneonatal #15deoctubre #muerteperinatal #duelogestacional #habloporqueimporta #teecharemosdemenostodalavidaGael #estásentodolobonito

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P. Leí hace poco, a través del proyecto StillBirth, el caso de una familia a la que en un primer momento, se le negó despedirse de su hijo de 23 semanas fallecido. ¿Qué opinas de esto?

Me parece que es una aberración. Nuestros hijos son nuestros y de nadie más, así que si exijo verlo tengo que poder hacerlo. Como siempre, si se hubiera tratado de un adulto, no hubieran tenido esos padres que lidiar con un sistema que una y otra vez niega que nuestros hijos sean personas. ¡No podemos ni incluirlos en el libro de familia! Es una locura… Es una de las tantas contradicciones en las que se incurren cuando de vidas hablamos. Porque un bebé con 40 semanas no puede ser inscrito porque no es una persona, si no, una “criatura abortiva” (así los llaman, me parece espeluznante) y, sin embargo, si por lo que sea tienes que abortar con más de 14 semanas no te lo ponen nada fácil porque hablan de interrumpir la vida de una persona. ¿Os aclaráis? Por favor.

P. En muchas ocasiones, como comentamos en esta sección, las personas no nos acercamos de una forma correcta a las familias que no son el modelo normativo con el que estamos familiarizados. Muchas veces por mero desconocimiento. ¿Qué tipo de preguntas, comentarios… crees que es importante evitar y cuáles reforzar?

R. Durante los primeros meses tienes que oír un montón de burradas que no tienen disculpa alguna. Creo que no es tan importante saber qué decir, si no, saber qué no decir. Para expresar mi impotencia en aquellas situaciones utilizaba un símil que parecía entender la mayoría. Cuando a tu vecina de 40 años se le murió el marido no le dijiste, ni se te hubiera ocurrido decirle, “no te preocupes, eres joven… ya encontrarás a otro”. En el caso de haberlo hecho, tu vecina es muy probable que, como mínimo, te hubiera preguntado por tu salud mental. Entonces… ¿por qué con nosotros sí lo haces? Me preocupo porque es mi hijo. Soy joven, sí, probablemente, quién sabe, pueda tener más hijos ¿y qué? Gael es único y lloro por él, no estamos pensando en el futuro, no lloro por no tener hijos, lloro porque el que tenía se ha muerto y ahora mismo me daría igual si en el futuro no pudiéramos tener más.

Así que creo que basta con pensar que la pérdida es una vida, aunque sea la de alguien a quien nunca conociste, tan sencillo como eso. Abraza, reconforta estando disponible, acompaña escuchando, no silencies lo que los padres no quieren silenciar, sé natural y si no sabes qué decir porque sientes que vas a meter la pata, no digas nada, lo preferimos.


Abrazareconforta estando disponibleacompaña escuchandono silencies […] y si no sabes qué decir porque sientes que vas a meter la pata, no digas nada, lo preferimos.

Laura – Loveoflaurs

P. ¿Cuál crees que es la mejor forma de terminar con el tabú de las madres y padres en duelo?

R. Pues yo soy muy crítica con esto y mi postura no es nada popular… pero creo que la responsabilidad empieza por los padres. Cómo tratemos nosotros el tema, va a hacer que se establezcan las líneas que los demás, nuestro entorno, seguirán haciendo de nuestro duelo uno natural en el que así poder expresarnos de manera abierta siempre que lo necesitemos, sin ocultar lo que no queramos, tanto nosotros como ellos. Me parece lo más saludable para ambos y, pensando en global, para la sociedad. Este comportamiento haría que en el futuro el duelo perinatal fuera uno de tantos, uno reconocido y seríamos más libres de vivirlo y tendríamos que dar menos explicaciones.P. ¿Cuál dirías, en tu opinión, que es la mayor dificultad a la que se enfrenta una familia cuando pasa por la situación de perder a su hijo en el embarazo?

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Fotografía propiedad de Laura – Loveoflaura

P. ¿Cuál dirías, en tu opinión, que es la mayor dificultad a la que se enfrenta una familia cuando pasa por la situación de perder a su hijo en el embarazo?

R. Para mí, sin duda, lo peor fue aceptar que Gael había muerto, que no tenía que seguir esperando, que se había acabado todo y que nunca íbamos a saber por qué. Todavía hay días en los que siento esa impotencia del no poder contestar a la gran pregunta. Estaba completamente sano ¿por qué?

P. Por último, por favor, siéntete libre de compartir cualquier pensamiento que creas no está recogido aún en esta entrevista y creas que es necesario para normalizar, y para que como sociedad, podamos mejorar con respecto a las familias en duelo.

R. Por encima de las peculiaridades que pueda tener este duelo, yo creo que de lo que adolece nuestra sociedad es de sensibilidad, y no se trata de saber cómo reaccionar frente a un duelo en particular, se trata de saber lidiar con el dolor y validarlo sea cual sea su origen. Deberíamos ser más empáticos en general.

Proyecto “Cuéntanos tu familia”

Si quieres aparecer en el proyecto “Cuéntanos tu familia” y abrirnos las puertas de tu familia ¡escríbenos! Estamos en contacto@mamirami.es y en las redes sociales. 

¡Te esperamos!

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