Destetar: Trucos y consejos + Nuestra experiencia

Destetar

Destetar es el gran mito de la lactancia. Nos cuesta tomar la decisión y una vez que lo hacemos, en muchas ocasiones, nos sentimos quizá culpables, quizá perdidas, pero sobre todo, con un montón de dudas.

Tras siete años de lactancia interrumpida únicamente por unos meses en el embarazo de mi hija, ya sentía la necesidad imperiosa de cortar esa parte de nuestro cordón. Lo iba aplazando porque mi hija demandaba tanto el pecho, que no quería hacerle daño. Pero me costaba cada vez más.

Lo que al principio era un nexo mágico, con el tiempo se había convertido en un momento que evitaba. Me resultaba no solo desagradable, sino que la fuerte agitación que sufría, me ponía de mal humor cuando daba el pecho a mi hija y sentía la necesidad de huir.

El proceso ha sido largo, y tras varios intentos, ha llegado el destete cuando mi hija cumplía 3 años y medio. Y sí, estoy feliz de haber dado ese gran paso junto a ella, de una forma respetada, sin lágrimas y consensuada.

Para que nuestra experiencia sirva a mamás que están buscando destetar, os cuento hoy nuestra experiencia a modo de guión. Nuestro destete ha durado seis meses y por supuesto, nuestra forma de hacerlo no es ni mucho menos, una fórmula mágica sino un camino que hemos hecho juntas y que a nosotras, nos ha funcionado.

Destetar: Nuestra experiencia

Cuando Ixeya cumplió los tres años, decidí que comenzaba nuestro destete.

Comencé reduciendo tomas. Aunque ella ya comía de todo, el pecho seguía siendo una importante fuente de alimento para ella. Y no solo eso, porque como ya sabemos, el pecho no es solo alimento sino que también es consuelo, relax, protección

Le comenté que como ya era mayor, íbamos a reducir las tomas solo al ratito de dormir. Siestas y por la noche.

No se planteaba una tarea fácil porque pasábamos del libre acceso al pecho a establecer unos horarios. Cuando me pedía pecho fuera de esa línea que habíamos establecido, le distraía con otras cosas como juegos, cosquillas, abrazos… Siempre refuerzos positivos y que desviaban su atención.

En poco más de un mes, habíamos establecido las tomas reducidas sin mayores complicaciones. Solo para la hora de dormir. 

Una vez establecido esta nueva rutina más restringida, comenzamos con el segundo paso: pecho solo para dormir por la noche. Para conseguirlo, le planteé ¿qué te parece si en lugar de pecho para la siesta, mamá te busca un peluche nuevo cada día y te abraza hasta que duermas?

Y funcionó también.

Información, diálogo y empatía y sobre todo, refuerzo positivo. 

En todos nuestros pasos, me he preocupado de que mi hija supiera en qué punto estábamos en todo momento y que el dejar las tomas no era un rechazo sino una forma de celebrar que se estaba haciendo mayor.

En todo momento, me he preocupado de que mi hija supiera en qué punto estábamos y que el dejar las tomas no era un rechazo sino una forma de celebrar que se estaba haciendo mayor.

Y cuando vamos al colegio, con familia o amigos, siempre le animo a contar sus nuevos logros ¡como una chica mayor! Le encanta sentirse protagonista

Refuerzo positivo, siempre.

Por último, el paso que hemos dado hace dos semanas: el destete definitivo

Antes de nada, tengo que comentar que este último paso habíamos tratado de darlo en tres ocasiones antes, sin éxito. Hablábamos de dejar la última toma, ella me decía que sí, pero llegado el momento de la noche era muy difícil. Lloraba, se sentía muy mal, frustrada… Y yo decidía continuar un poco más porque no quería hacerle daño y sumaba paciencia al proceso.

Para mí, el destete es como el caminar, gatear o hablar… No hay un ritmo fijo para todos los niños. No deja de ser un proceso natural que no se debería forzar.

El destete definitivo

Destetar

Y como os comentaba, el destete definitivo llegó de una manera natural

Un día, de camino a casa, le pregunté a mi hija ¿qué te parece si en lugar del pecho, como ya eres una chica mayor, lo cambiamos por un vasito de leche y dos cuentos en lugar de uno?

Se le iluminó la cara ¡Sí, mamá!

Llegamos a casa y la verdad, no pensé que iba a funcionar. Pues en ocasiones anteriores ya habíamos planteado situaciones similares y finalmente, llegado el momento, ella no había sido capaz de dormirse sin el pecho.

Pero esta vez sí.

Llegamos a casa, pidió su vaso de leche y eligió dos cuentos. ¡Dos mamá, porque ya soy mayor!

Y se durmió sin pecho. A mi lado, pero sin pecho.

No me lo podía creer y pensaba que habría sido solo cosa de un día o dos, por la novedad. Pero efectivamente, después de tres años y medio y más de seis meses intentándolo, hemos conseguido destetar definitivamente.

Eso sí, seguimos con los dos cuentos diarios. Eso no se perdona ¡es su gran premio!

Conclusiones

Si tuviera que resumir mis conclusiones en torno al destete, después de un proceso que en nuestro caso ha durado casi seis meses, es que no existe una fórmula mágica.

Uno no puede accionar un botón ni decir una frase que active el proceso de la noche a la mañana. En mi opinión, debemos entender que es algo natural y que en la medida de lo posible, se debe hacer de una forma progresiva. Sin forzar. 

Para los bebés o como en mi caso, niños más mayores, el pecho es no solo alimento, es consuelo, contacto con mamá, es un momento de relax, confort… Y salvo causas de fuerza mayor, no se debe cortar de la noche a la mañana puesto que es algo que los niños pueden interpretar como un rechazo.

¿Cuáles son las claves? Paciencia, mucho diálogo, refuerzo positivo y empatía para con nuestros hijos e hijas. Llegará, os lo aseguro (aunque yo misma me veía dando pecho hasta los 18 años de mi hija).

Y buscar siempre vuestro camino. Mi experiencia no tiene porqué servir 100% a todas las mamás porque no todos los niños y niñas son iguales. Se trata de ir probando, avanzar como mejor nos acoplemos nosotras con nuestros peques.

Por último, como en todo lo que a lactancia se refiere, si la necesitas, no dudes pedir ayuda. A asesoras de lactancia, grupos de tu ciudad o expertos en el este campo. Y no olvides que así como la decisión de dar el pecho, la de destetar es algo que solo te incumbe a ti y a tu hijo o hija.

Obvia críticas, consejos no solicitados u opiniones externas, tú más que nadie, sabe qué es lo mejor para vosotros. Ese sí que es un consejo estrella.

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