Si tú no tienes hijos ¿porqué te atreves a criticar mi forma de criar?

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Una vez leí en la red que todos somos los mejores padres de los niños ajenos. Y es totalmente cierto. Pero ¿qué ocurre cuando, además, los que se atreven a criticar tu crianza e incluso, reñir a tus hijos, son aquellos que no tienen hijos?

Sí, es increíble. Si a vosotros no os ha pasado, creerme que tenéis mucha suerte. Porque joroba mucho, mucho.

¿Os imagináis diciéndole a un médico o a un piloto cómo tiene que hacer su trabajo? ¿O a un maestro o a un albañil?

Y yo me pregunto ¿Os imagináis diciéndole a un médico o a un piloto cómo tiene que hacer su trabajo? ¿O a un maestro o a un albañil? No, obviamente. Entonces ¿porqué hay gente que se empeña en criticar tu forma de criar cuando ni siquiera son padres? Es fácil, porque el campo de la crianza y la ma-paternidad parece que es campo abierto donde todos pueden opinar.

Pero no, no es así.

El campo de la crianza y la ma-paternidad parece que es campo abierto donde todos pueden opinar. Y no es así.

El que yo no te conteste cuando te entrometes en mi forma de criar, no significa que te esté dando carta blanca, sino que estoy siendo educada y no quiero elevar la voz y quizás, prefiero hacer oídos sordos. O quizá no. Quizá me canse antes de lo que crees y te conteste algo sencillo, firme y contundente como “no te metas en mi forma de criar”.

No te metas en mi crianza porque no tienes ni idea de lo que significa tener hijos y porque a ningún padre en todo el planeta le va a gustar que critiques su forma de criar. Y mucho menos, que te tomes el poder de reñir a mis hijos, eso es algo por lo que no voy a pasar.

Si no tienes hijos, no tienes ni idea

Si no tienes hijos, no tienes ni idea de lo tremendamente difícil que es la crianza.

No sabes nada de noches en vela. Días agotadores en los que no te da tiempo ni de darte una ducha. Rabietas. Riñas entre hermanos. Noches en vela controlando fiebres. Incertidumbre ante el primer día en el colegio. Inseguridades. Vómitos y mocos. Consuelo ante una caída. Pesadillas a media noche.

Y sobre todo, aunque supieras de todo eso (cosa totalmente improbable) no sabes cómo son mis hijos ni su personalidad.

No conoces su personalidad, sus miedos, su formas de enfrentar el cansancio o el aburrimiento. Ni lo que necesitan en cada momento.

En esta operación entra además otra variable: el día a día. Es muy probable que tú, vecina, cuñado o prima segunda, no hayas pasado con mi hijo todo el día y no sepas por tanto, cómo le ha ido. Si ha dormido poco, si está triste porque ha reñido con su mejor amigo en el colegio, si se siente abrumado porque no sabe gestionar los celos que siente por su nuevo hermano o simplemente, le duele la tripa y se siente molesto.

Criar a un hijo no es como se ve en las películas

Es un conjunto de situaciones que, como te decía, no conoces. Primero, porque si no tienes hijos, la ma-paternidad se ve idílica y muy sencilla pero ¡sorpresa! la crianza no es como has visto en las películas, al igual que la mayoría de situaciones que se dan en el cine.

Segundo, si yo misma, como madre, he tenido que cambiar la forma de hacer las cosas de un hijo a otro y de una etapa a otra ¿Cómo es posible que tú tengas la fórmula mágica que valga para todos los niños del planeta y para todas las etapas de la infancia?

¿Cómo es posible que tú tengas la fórmula mágica que valga para todos los niños del planeta y para todas las etapas de la infancia?

Tercero, no riñas nunca a mis hijos. No tienes esa licencia. Es tremendamente desagradable para mí y para mi hijo y, sobre todo, lo único que haces es mucho daño. Especialmente, si mi hijo ha tenido un mal día y encima, vienes tú a criticar. Y un secreto, ningún padre ni madre del mundo quiere que lo hagas, recuérdalo.

Siempre pienso en el mismo ejemplo: si tú por la calle, caminando, te acercaras a una persona para criticar cualquier aspecto de sí mismo, como que camina demasiado deprisa, o que habla demasiado rápido… ¿cómo crees que se lo tomaría? ¿cómo crees que te contestaría?

Pues eso.

Todos los padres quieren lo mejor para sus hijos

Párate a pensar ¿dirías que como padres, no queremos lo mejor para nuestros hijos? ¿que no damos mil vueltas a la forma de hacer las cosas antes de llevarlas a cabo? ¿que no probamos diferentes fórmulas hasta que damos con la que mejor funciona? No critiques mi forma de criar, ni la de ningún padre o madre. Nosotros somos los más interesados en que nuestros hijos crezcan felices.

Cuando veas a un padre desbordado porque su hijo tiene un mal día, no critiques, lo único que haces, es molestar. Cuando un niño no se esté comportando como tú crees que debería hacerlo, recuerda que esa es solo apreciación tuya, él niño no tiene que ser como tú quieras. Si tienes niño – fobia y te molesta un niño corriendo a tu alrededor en un espacio público, márchate y así todos seremos más felices. Son niños, no estatuas.

Y recuerda siempre que el que yo sea amable cuando te vea en el portal, cuando coincidamos en una comida familiar o simplemente, cuando paseo por la calle con mis hijos, no significa que quiera oír tus consejos sobre crianza. En absoluto.

Asúmelo: no sabes de medicina si no eres médico, y no sabes de crianza si no eres padre o madre

¿Vas a ir a un médico a decirle cómo debe operar? ¿O a un maestro cómo debe enseñar? Pues esto, es lo mismo.

Y tú, mamá o papá, hay un refrán maravilloso que dice “más vale una roja, que ciento naranja”. Esto quiere decir que si critican vuestra forma de criar (especialmente personas que no tienen hijos) o se permiten el lujo de reñir a vuestros hijos, no os cortéis y contestar algo tajante y conciso. Tal y como harías en cualquier otro aspecto de tu vida con un desconocido.

A ver si poco a poco erradicamos este cuñadismo en la maternidad y comenzamos a entender la crianza como algo maravilloso pero tremendamente difícil que nadie debe cuestionar, salvo los propios padres.

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1 Comment

  1. Laura Abr 26, 2018 at 4:55 pm

    Elena, tienes más razón que una santa. He de reconocer que yo me he tragado muchos “yo nunca”, “mi hijo nunca” que tenía en mente antes de ser madre. La maternidad no es lo que nos enseñan y eso nos lleva a pensar muchas veces que sabemos más que los propios padres, pero toda esa gente que opina hoy gratuitamente un día será madre (o padre) y se tragará muchos “yo nunca”. Nos iría a todos mejor si fuésemos más empáticos y dejásemos a los niños ser niños!

    Un abrazo!!

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