Disciplina positiva: 7 claves para entenderla y aplicarla en el día a día con nuestros hijos

disciplina positiva

¿Que es la disciplina positiva? Yo como madre lo he preguntado muchas veces y a diario pienso cómo aplicarla con mis hijos. Cuando en la Escuela Infantil de mi hija ofrecieron realizar un curso formativo, no dudé en apuntarme. Es un tema que genera mucho interés porque de hecho os pregunté por redes sociales si os apetecía que escribiera un post hablando del tema y recibí un unánime sí.

Como muchos ya sabéis estoy estudiando en la actualidad el ciclo superior de educación infantil y en muchas de las asignaturas también se trabaja esta forma de educar. Esto es algo muy importante porque no olvidemos que las personas que estudiamos este ciclo muy probablemente terminaremos trabajando con niños en edad pre-escolar y a mí me parece fundamental que sea una disciplina que se conozca y se aplique.

La disciplina positiva no es algo exclusivamente para docentes sino que es una forma de educar, criar y guiar a nuestros hijos. Hoy en el blog hablamos sobre qué significa educar de forma positiva y consejos para aplicarla con nuestros hijos. A mí ya me están funcionado extraordinariamente bien.

¿Qué es exactamente la disciplina positiva?

Para mí, la disciplina positiva es una guía para que los padres entendamos mejor a nuestros hijos y les acompañemos en su día a día. Y utilizo la palabra acompañar en su forma más auténtica, entendiendo al niño como un igual, una persona que merece el mismo respeto que un adulto y que tiene su sentimientos, ideas y opiniones, las cuales hay que escuchar siempre.

Pero ojo, no estamos hablando de una crianza totalmente carente de límites como a menudo, por error, se suele creer. Por supuesto que los hay. Los niños los necesitan y les sirven para crecer de una forma saludable, pero esos límites los aplicamos de una forma positiva.

Por ejemplo, ante una rabieta, nosotros como padres podemos preguntarnos ¿por qué se siente o actúa mi hijo así? ¿cómo puedo guiar a mi hijo hacia una actitud o comportamiento diferente, saludable para él? Y en ese momento, estamos dando valor también a la opinión de nuestro hijo, respetando sus circunstancias y pensamientos y tratando de empatizar para ayudar.

Que sí, que ya sé que dicho suena muy bonito y que el día a día es mucho más difícil. La psicóloga que nos dio el curso nos explicó algo que a mí me encantó: los padres no somos perfectos. ¡Sorpresa! ¿A qué no lo imaginabas?

En resumen, diremos entonces que la disciplina positiva es una forma de educar y de empatizar con tus hijos. Una guía para el día a día que da valor a tu hijo como persona, que le enseña de una forma positiva a desenvolverse en el mundo que le rodea, a conocer y lidiar con sus sentimientos pero con límites y reglas que les eduquen.

Una guía para el día a día que da valor a tu hijo como persona

¿Cómo aplico la disciplina positiva en el día a día con mi hijo?

Hay siete puntos claves en esta maraña de información que podemos comenzar a practicar en nuestro día a día. Veréis como poco a poco se convierten en hábito y dan magníficos resultados.

1. Se el modelo que quieres ver en tus hijos. 

Hay un refrán que dice la palabra convence, el ejemplo arrastra. Yo lo tengo muy en mente desde que soy madre. La herramienta educacional más poderosa es el ejemplo siendo nosotros mismos el modelo que queremos ver en ellos.

La herramienta educacional más poderosa es el ejemplo siendo nosotros mismos el modelo que queremos ver en ellos

Los niños son nuestro espejo y copian absolutamente todo de los adultos que le rodean. Actitudes, tonos de voz, palabras, lenguaje… Se trata de sentarse a analizar qué actitudes ante la vida queremos que nuestro hijo asimile y usarlas nosotros mismos de guía.

Es, además, una estupenda manera de cambiar también formas de ser propias con las que no estamos muy felices.

2. El valor de ser escuchado: Comunícate con tu hijo como deseas que los demás lo hagan contigo.

Los niños necesitan saber que son escuchados, que sus opiniones son valoradas para cultivar su autoestima y auto – confianza. ¿Un consejo? cuando tu hijo te hable, intenta ponerte a su altura siempre que puedas. De esta forma verás una perspectiva más real a la suya y le ayudarás a sentirse confiado y escuchado.

Mirarle a los ojos también es un detalle importante así como escuchar atentamente qué nos está transmitiendo.

3. Hablando se entiende la gente.

Otro refrán que me repito a menudo es que se atrapan más moscas con miel que con hiel y esto es algo que a mí me funciona extraordinariamente bien. Explicar al niño el porqué de una acción, la razón, ayudará a que traten de entenderla y actuar en consecuencia.

Es mucho más fácil, de hecho, que un niño actúe como esperamos si le hablamos de una forma positiva, si le decimos qué esperamos de él en lugar de qué no. Ejemplos:

Cambiar “no comas con las manos” por “utiliza los cubiertos para no mancharte”. Cambiar “no grites” por “si me hablas un poco más bajito te escucho mucho mejor”. O “no saltes en la cama” por “juega en el suelo, puedes hacerte mucho daño si te caes de la cama”.

4. Los niños necesitan reglas y rutinas.

Como hablábamos antes, la disciplina positiva no es una guía carente de límites. Los niños necesitan reglas, de eso no cabe duda. De hecho, se sienten más seguro cuando estas existen y son claras.

Lo importante es tener unas reglas sencillas, claras y fáciles de cumplir. Así ayudamos al niño en su día a día y contribuimos a que establezcan parámetros de seguridad, higiene y salud.

Ahora bien, pensemos en reglas sencillas, claras y no muy numerosas. Si establecemos reglas muy difíciles de alcanzar o recordar para ellos, estaremos frustrándoles y abocando al fracaso su cumplimiento.

5. Mamá y papá me escuchan y mi opinión cuenta.

Vamos a darle a nuestros hijos su parcela de autodeterminación dejándolos tomar pequeñas decisiones diarias.

Si por ejemplo vamos de visita a casa de los abuelos podemos preguntarles ¿qué prefieres, ir por este camino o por este otro? A la hora de la cena ¿qué te apetece más el pescado a la plancha o en salsa? a la hora de dormir ¿qué cuento prefieres que leamos hoy? No se trata de darles el control total, por supuesto, las decisiones principales siguen siendo nuestras (vamos a ir a casa de los abuelos, vamos a cenar pescado y ha llegado la hora de dormir) pero podemos ir encontrando pequeñas parcelas donde implicarles demostrándoles así que su opinión cuenta, es valorada y es escuchada.

Pequeñas parcelas donde implicarles demostrándoles así que su opinión cuenta, es valorada y es escuchada.

Y no sólo eso, el hacer al niño partícipe de este tipo de pequeñas cuestiones diarias, les animará a tomar decisiones y poco a poco, ir controlando su vida de una forma apropiada.

Estas pequeñas parcelitas deben ser, por supuesto, acordes a su edad, madurez y dentro de los límites aceptables.

6. Potencia la actitud positiva.

Observa a tu hijo y trabaja el reforzamiento positivo. No sólo debemos interferir ante una actitud o comportamiento negativo, sino que debemos elogiar (y con más razón) todas aquellas positivas que los niños hacen en su día a día.

Y creerme que son muchas. Más de los que a priori imaginamos. Desde que comencé a trabajar la disciplina positiva en casa, yo misma me he asombrado. Por ejemplo, muchas veces, mi hijo mayor ayuda a su hermana a calzarse y esto es algo en lo que apenas había reparado. O la pequeña comparte sus galletas con nosotros sin pedírselo.

“Gracias por ayudar a tu hermana con sus zapatillas” “Te has levantado nada más llamarte, muy bien”Te has vestido tú solita, qué mayor

Repara qué comportamientos quieres que tu hijo mantenga y refuérzalos de una forma positiva. Es mucho más probable que el comportamiento positivo se mantenga si reparamos por él y le damos valor.

7. Tiempo, ese gran regalo.

Nada de todo lo anterior tendría sentido si no invertimos tiempo con nuestros hijos a diario. El tiempo con ellos sí que es la mejor inversión, el mejor regalo y la herramienta más poderosa para entenderlos, acercarnos a ellos y acompañarlos en su crecimiento.

En otro post próximamente hablaremos de consejos sobre cómo actuar cuando las cosas se tuercen (rabietas, comportamientos negativos) y sugerencias de fácil aplicación para el día a día. Mientras tanto, contadme si os ha resultado interesante y cómo lo vais aplicando estos consejos en vuestro día a día.

¡Y recuerda que equivocarse es humano, no somos perfectos!

Tengo la absoluta certeza de que no existe el padre o la madre perfectos. Todos nos equivocamos alguna vez, todos perdemos la paciencia. Necesitamos contar mentalmente hasta diez, o incluso cien y todos, alguna vez, contestamos elevando la voz más de lo que nos gustaría. Esto es así. Y saber que tenemos esa licencia nos libera de la presión de querer ser los padres perfectos que muchos dicen ser y encajar en esa maternidad idealizada que nos venden en ocasiones en internet o en la Televisión.

Equivocarse es humano y rectificar es de sabios, dice un dicho. Si te equivocas con tu hijo, no te machaques. Explícale que lo sientes y pide disculpas. Esto también es disciplina positiva.

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