Nos gusta: El arenero en casa de Wickey

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Si pienso en mi infancia en el colegio, uno de los primeros recuerdos que tengo es el patio del recreo, jugando con la arena y lo recuerdo como momentos de absoluta felicidad y exploración. Es un hecho, a los niños les encanta jugar con los materiales que ofrece la naturaleza y la arena es uno de los preferidos.

La arena pone a los niños en contacto directo con la naturaleza, impulsa su imaginación y con ella experimentan y explorar nuevas formas de jugar y construir y los despierta la curiosidad y la creatividad.

A mí, de hecho, me encantaba construir pequeños recorridos de agua y disfrutaba viendo cómo seguía el caminito, a mi mayor sin embargo le encantan las construcciones y mi hija pequeña de momento está tomando contacto y experimentando con el tacto tanto con sus pies como con sus manitas. Ya sabemos que hay tantas posibilidades como imaginación.

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Beneficios del juego con la arena para los niños:

El juego con la arena beneficia a los niños a distintos niveles: tanto a nivel motor, como cognitivo, social y emocional.

A nivel motor, los niños se levantan y se agachan para alcanzar los juguetes o construir los castillos, lo que denominamos desarrollo motor grueso. Así mismo, cuando llenan los cubos y los moldes, están fomentando el desarrollo motor fino.

A nivel social, si tu hijo juega tanto con hermanos, como con amigos a los que podéis invitar a casa, veréis cómo se crea una conexión maravillosa entre los que comparten juego, cómo se involucran y conectan ¡eh! ¡y nosotros también estamos invitados! a nuestro pequeños seguro que les encanta compartir juegos con los adultos.

A nivel emocional, es un desestresante maravilloso (también para nosotros) y un remedio contra el aburrimiento ¡garantizado!

A nivel cognitivo les impulsa el pensamiento matemático y les ayuda a comprender conceptos básicos como lleno y vacío, grande y pequeño y la relación causa – efecto así como el moldeo de la arena y su comportamiento según esté mojada o seca.

Nuestra experiencia

Cuando Wickey me propuso probar su arenero, primero tomé medidas de mi patio para ver cuál era el que mejor se podía adaptar de todos los que tienen disponibles y luego se lo comenté a mi mayor que rápido me dijo ¡sí, sí mami! así que les dije que sí y recibimos en pocos días el cajón de arena Flip.

Me gustó mucho este modelo porque tiene dos tapas que son las que a su vez, al abrirlas, hacen de bancos. Me interesaba, sobre todo, que se pudiera cerrar para que cuando no estén jugando no se colaran animales ya que lo tengo en un patio al aire libre.

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Recibimos las maderas en casa al más puro estilo Ikea, lo montamos desde cero. Si os animáis, os diría que lo ideal es aprovechar un fin de semana tranquilos y que tengáis a mano un buen taladro, atornillador eléctrico y metro. Ahora, sin duda, el resultado merece la pena.

Una vez montado, fuimos a una tienda de materiales y suministros varios de mi ciudad, y le explicamos que queríamos arena para un arenero. Me enseñó tres tipos distintos: una muy (muy) fina, otra más gruesa y una más con piedras. Nos llevamos la que más se parecía a la que se puede encontrar en los parques, de hecho, el vendedor nos dijo que esa es la que se suele utilizar para areneros, tanto en casa como en parques o colegios, pues no tiene piedras que sean susceptibles de tragarse (sobre todo cuando son muy peques) ni es tan fina como para no poder moldear con ella.

La capacidad de nuestro cajón es de unos 300 kg pero nosotros hemos utilizado unos 140 kg y está genial.

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Las maderas del arenero están pretratadas para que no sea necesario pintarlas y para resistir sin problema a la intemperie, además, tienen un característico color verde que la hace muy bonita, al menos a mí me gusta mucho.

También la tela negra que se aprecia en las fotos, está diseñada para evitar que aparezcan raíces o inquilinos indeseados (como lombrices o similares).

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¿Y el tema limpieza?

Te lo habrás preguntado, yo al menos, fue de las primeras cosas que pensé. Que por muchos beneficios que tenga, no nos engañemos, a ninguno nos apetece pasarnos el día barriendo arena.

Para mis sorpresa, la arena no se sale apenas del cajón, supongo que igual ayuda el hecho de que no lo hemos llenado mucho.

Con los nenes, lo que hago, es que los tengo preparados unas zapatillas para cuando entran en casa y los llevo directamente a la ducha y les lavo bien los pies o directamente, los ducho y ale. La ropa se va a la lavadora, exactamente igual que cuando vamos al parque.

Por último, comentaros que Wickey también tiene otros productos para completar la diversión como son una amplísima selección de columpios tanto para bebés como para niños más grandes.

¿Os os ha parecido lo de montar un arenero en casa? ¿os lo habíais planteado alguna vez? ¡contadme!

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