La guardería: nuestra experiencia.

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Reconozco que apunté a mi hijo a la guardería pensando que si le daban plaza, igual no iba a ser capaz de llevarle, me daba una pena inmensa y me sentía la peor madre del mundo pensando en dejarle ahí todos los días por al menos 3 ó 4 horas, pero me lanzé a hacerlo antes la posibilidad de que mi compañero y yo encontráramos trabajo y no tener donde dejar al peque (que para mal, no ha sido así, pero esto es una cuestión aparte), aún así, de las más de 5 guarderías que hay en en mi ciudad, sólo solicité la actual, pues era de la única que tenía referencias (mi hermano pequeño había ido allí) y sabía que funcionaba de maravilla.

Le condecieron la plaza y me autoconvencí de que era una buena idea, y de que si probaba y mi hijo no se adaptaba, siempre podría echarme atrás en las primeras semanas y otorgar su plaza a otro niño que hubiera quedado en lista de espera.

Los primeros días fueron duros. Dejar al peque llorando mientras me llamaba a pleno pulmón me removía lo más hondo de mi instinto maternal y me quemaba por dentro, pero conozco a mi hijo y pensé en darle un poco más de tiempo, pues conociendo su sociabilidad pensaba que una vez se adaptara, iba a ser su pequeño paraíso de risas, juegos y primeras amistades… y no me equivoqué.

En poco tiempo, superado el período de adaptación, pasamos de las primeras lágrimas a preguntar los fines de semana “mamá, ¿hoy no hay guarde? ¡quiero ir a la guarde!”. Por las mañanas vuela de camino al aula y entra en clase sin ni siquiera mirar atrás, es feliz con su maestra y sus compañeros, lo és sin ninguna duda.

Ahora, haciendo balance sé que hice bien, sé que mi hijo a disfrutado muchísimo y sé que se ha nutrido de experiencias y relaciones sociales que difícilmente podría haber alcanzado de no haber acudido a la guardería.  Es cierto que me extraño a mí misma escribiendo estas líneas, porque hace tan sólo unos años, si me hubieran preguntado, habría dicho todo lo contrario, pero la maternidad se aprende caminando y experimentando, esto es así.

He de añadir, que el hecho de que su maestra sea un compendio de empatía, optimismo, sonrisas, cariño y libertad ha sido jugar  con mucha ventaja, porque hoy en día (en mi opinión) es difícil encontrar profesionales así. Una profesora que enseña con juegos, que siempre está de buen humor, que los colma de abrazos y besos, que se sienta a su altura y los pregunta y escucha atentamente, que no cree que el rincón de pensar y demás métodos similares totalmente adoctrinantes a mi parecer y que ha exprimido cada minuto con ellos es una gran baza, hemos tenido mucha suerte, lo reconozco.

¿Quiero decir con esto que las guarderías son buenas y maravillosas para todos los niños? No. Sigo pensando que hay que escucharlos y valorar sus opiniones, puede que no todos los niños se adapten tan rápido ni encuentren en las guarderías lo que están buscando, puede que haya niños que de verdad no estén preparados y prefieran (si pueden) quedarse en casa con mamá o papá. Esta es mi experiencia, no una regla inamovible válida para todas las familias.

Ahora, con el colegio a la vuelta de la esquina, me entran de nuevo las dudas, los miedos y la angustia de pensar si no será muy pronto, qué tipo de métodos utilizará la educadora  que marcará la primera etapa educativa de mi hijo, y cómo será para mi cachorro este gran cambio. Una cosa sé segura, un año más de guardería habría sido lo ideal. Considero que los adentramos demasiado pronto en el régimen de escolarización, pero como siempre, la sociedad tiene mucha prisa porque los niños crezcan. Nnunca lo entenderé.

Como colofón a esta primera etapa de la vida de mi hijo y en agradecimiento a la incomiable labor que su maravillosa maestra a hecho, me apetecía regalarle algo que resumiera mi valoración hacia su trabajo en concreto, y extrapolarlo en general a todo lo que a mi parecer debería ser un buen educador cuando trata con niños. Y como una servidora es una manazas y por lo tanto, una negada para la costura y las manualidades en general, decidí expresarme como mejor se me da, con muchos colores plasmados en una lámina ¿qué os parece?

Maestro (Mediana)

Me encantaría conocer vuestra experiencia con la guardería (o no experiencia si habeis decidido no llevar a vuestros hijos), soy toda oídos :).

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9 Comments

  1. Itza Irene Jul 2, 2014 at 8:08 pm

    Yo tuve una suerte similar con la guardería de mi hija, con la gran diferencia de que ella tuvo que entrar a los 6 meses de edad porque no podía extender más mi licencia de maternidad. Estuve largo tiempo analizando si renunciaba a mi trabajo de tiempo completo, que me ha dado gran estabilidad durante ya varios años, si contrataba a alguien que la cuidara en la casa o si la mandaba a la guarde. Desafortunadamente no me alcanzaron los ahorros para poder presindir de mi trabajo durante una temporada considerable y el temor de no poder encontrar un nuevo trabajo, hicieron que descartara esa opción. La opción de que una persona desconocida cuidara y criara a mi bebé en mi casa aunque sin supervisión, me producía mucho temor y no podía parar de pensar en las historias de horror de niñeras que maltratan espantosamente a los peques. Al final no tuve mejor opción que la guardería y gracias a Dios ha resultado muy bien. Ciertamente que las noches y los fines de semana se me hacen muy poco para estar con mi hija, pero la veo crecer feliz, desenvuelta, segura y cariñosa. Para mi es una suerte increíble poder contar con el apoyo de este lugar en donde está bien cuidada y tiene amiguitos con quien jugar.

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  2. Mavaca Jul 2, 2014 at 10:21 pm

    Yo tenía claro que no iba a llevar a la niña a la guarde, quería ir directamente a 1º de Primaria; es una niña muy tranquila y despertarla para ir un montón de horas por ahí me parecía tortura. Además para el ritmo que llevamos en casa, el horario de la guarderia me parecía incompatible. Se quedó en casa con una muchacha maravillosa que la cuidaba como a su propia hija.
    Pero vino la hermana, y para evitar celos durante los primeros meses (ya sabes todo el día a la teta) la llevamos a un cole-guarderia (horario y vacaciones de cole, para niños de 2 años). Le costó un montón adaptarse, pero a los 4 meses lo consiguió, y feliz de ir todas las mañanas. (Aunque sigo pensando que si no hubiese venido la hermana, no la habría llevado)
    Con la peque pienso llevarla cuanto antes, es otro carácter; muy sociable, mucha energía y mucho más espabilada. Ya veremos en Septiembre como se adapta.

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  3. Planeando ser padres Jul 3, 2014 at 8:09 am

    Yo no quería llevar a mi bichilla a la guardería por nada del mundo, pero cuando tuve que reincorporarme al trabajo tras la baja de maternidad me quedé en el paro y ya no me hizo falta. A mi sobrina no la han llevado nunca y empezará el colegio en septiembre ¡ya veremos cómo se adapta! Porque es bastante tímida y los que han estado en guarderías ya suelen llegar espabilados y dispuestos a comerse el mundo. Si sigo sin trabajo, quizás llevemos a la bichilla a la guardería con 2 años, por probar qué tal se le da eso de ir al cole, pero aún no lo tenemos decidido del todo porque sólo tiene 7 meses y lo vemos muy lejano.

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  4. Monstrua Jul 3, 2014 at 1:23 pm

    Mi experiencia de cuando fui a la guardería de pequeña fue bastante mala. Además, continué siendo tímida y apocada con los que no eran de mi familia. Comencé a cambiar un poco ya en la edad adulta. Así que lo de que la guardería “socializa”… en fin, no me lo creo. El que es sociable, lo es de por sí y el que no, podrá cambiar, pero con el tiempo, y no por un año de guarde más o menos.

    Yo tenía claro que no quería llevar a Monstruita durante el primer año a la guarde, y así ha sido. El segundo no me importaría, ya la veo distinta, ya no es tan bebé, ya es capaz de establecer vínculos más rápidamente. Pero vamos, que ya veremos… 🙂 Desde luego, las experiencias que escucho de los que lleváis a los niños a guarde, son muy positivas. Aunque ahora mismo, también estoy muy contenta.

    PD: Me parece una chulada la lámina, la verdad.

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  5. mOOntsEsteban Jul 14, 2014 at 3:32 pm

    Me ha gustado tu entrada pq las guarderías a mí en principio tampoco me gustan pero a veces no hay más remedio…
    Lo que tengo claro es que los niños no son ni más ni menos felices o espavilados por ir a ellas

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  6. Taisa Sep 27, 2014 at 9:43 pm

    Yo justo estoy en un momento crítico… Mi peque tiene 20 meses y de momento ha estado en casa con papá por las mañanas desde los 4 meses, porque estaba estudiando por las tardes y nos compaginabamos… pero ahora papá está ya buscando trabajo, esto es inminente. Tengo plaza ya en una guarde, y esta semana pasada he llevado al peque un par de días porque mi marido tenía entrevistas. Y me he quedado muy despagada… lo primero por las lágrimas suyas, y mías de dejarle allí. Y luego al volver me decía “a casaaa a casaaa” >< ains. Qué difícil es esto!!!

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  7. silmamidoble Oct 25, 2014 at 2:24 am

    Pues yo debo deciros que mi experiencia no fue precisamente positiva. Mis hijos empezaron a ir a la guarde con dos años y medio. Al tener una serie de problemas de desarrollo nos aconsejaron que por temas de sociabilizacion y blablabla los llevasemos.
    Mi hija, tengo que reconocer, que avanzo algo, recupero el lenguaje (que habia perdido) e iba contenta. A ella le sigue gustando mucho ir al cole, ahora ya en P4.
    Con mi hijo, realmente no se si llorar o pensar que hay esta el karma para hacer justicia. Desde comentarios por parte de la directora y tutora dudando del diagnostico de su trastorno (autismo) porque (palabras textuales) es muy cariñoso!! Lo teneis sobreprotegido!!
    La profesora de soporte no lo miraba, como no sabia hablar no sabia que decirle y saludaba a su hermana y a el no.
    Y como estas unas cuantas mas, total, que no estoy muy contenta. Almenos yo.

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  8. Esther Ene 11, 2015 at 10:31 pm

    Mi experiencia ha sido muy mala. Al mes y medio de empezar ( con 1 añito) tuve que sacarla. Es una niña muy simpática y muy movida y, cuando la recogía de la guarde, estaba toda la tarde decaída, sin sonreír, sin jugar….las profes diciéndome que se pasaba toda la mañana llorando. Una muy mala experiencia.

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  9. Magdalena Feb 26, 2015 at 8:48 pm

    Elena; debo decirte que los/as maestras/os son en general buenas/os profesionales, lo excepcional es lo contrario, te lo digo como hija de profesor, madre de profesora y el conocimiento de haber tenido dos hijas educadas en colegios públicos, todavía no has conocido muchos/as profesionales ya que tu experiencia como madre ahora mismo no es muy grande.Tu tia

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