Mi hija no duerme: Mi experiencia y algunos consejos para ayudar a conciliar el sueño en los niños

Mi hija no duerme

Mi hija no duerme. Esa es la frase que más a menudo pienso y digo cuando me preguntan por mi maternidad. Tengo una hija de dos años que no duerme más de una o dos horas seguidas. Esto es así.

Es cierto que soy una madre en una segunda maternidad engañada. Engañada porque mi mayor ha dormido del tirón desde los seis meses. Y leía y oía a otras madres cuyos hijos no dormían y me resultaba tan ajeno que nunca llegué a valorar realmente lo que significaba dormir del tirón cuando eres madre.

Cuando nació Ixeya, mi hija, entendí a todas esas madres zombies que, con apenas dos o tres horas de sueño diario, se levantan y continúan dándolo todo aunque bostecen una media de doscientas veces al día y sólo piensen en una siesta aunque sea de diez minutos en algún momento escapado de la tarde.

Mi hija no duerme

Mi hija no duerme ni ha dormido ni una sola noche más de tres horas seguidas, desde que nació hasta hoy que está apunto de cumplir los dos años.

En casa, practicamos un colecho flexible. Significa que Ixeya comienza la noche en su habitación durmiendo con su hermano y cuando se despierta la primera vez, acude a la cama con su padre y conmigo. Ese es el primer despertar, aún quedan una media de cuatro cinco más a lo largo de la noche.

Hemos probado de todo. Que ella comience durmiendo con nosotros desde el principio, que yo duerma con ella en su cama, dormir en la misma cama con su hermano, en camas separadas… y con todas las opciones, hemos obtenido los mismos resultados. Así que lo hacemos tal como ella quiere, un colecho flexible que ella misma ha decidido.

Y sí, mi hija también es de las que necesita que estés con ella hasta que se duerme. Y no, de ninguna manera nos planteamos métodos agresivos para hacer dormir tales como Estivill o cualquier otro que implique un manejo negativo del sueño. Somos totalmente conscientes de que el sueño infantil es progresivo y madurativo.

De igual manera que todos los niños no caminan al mismo tiempo, tampoco hablan a una edad concreta y, por supuesto, no duermen con un patrón igual para todos. Dormir es un proceso que se regula con el tiempo, igual que el control de esfínteres.

Algunos consejos que pueden ayudar

Aunque por supuesto, no son fórmulas mágicas, hay algunos consejos que pueden ayudarnos a que nuestro hijo concilie un poco mejor el sueño.

Yo las he probado todas. Normalmente ayudan pero no son ningún remedio infalible. Es decir, mi hija sigue durmiendo mal, pero si las pongo en práctica, puedo conseguir que duerma antes y que aguante incluso hasta tres o cuatro horas seguidas durmiendo por la noche.

Un baño calentito antes de dormir

A mí esta es la que más difícil me resulta porque nosotros solemos pasar la tarde en el parque y nos damos una ducha al llegar, cena y a la cama, en ese orden. Pero sí es cierto que los baños calentitos suelen ayudar, especialmente si los acompañamos con una música relajante de fondo.

Nada de azúcar antes de dormir

El azúcar es estimulante, lo sabemos, especialmente en los niños. Y parece algo anecdótico, pero yo sí he notado mucho que si no le doy nada de azúcar a mi hija a partir de las 6 o las 7 de la tarde, está mucho más relajada a la hora de acostarse y le cuesta menos relajarse para ir cogiendo el sueño.

Rutinas

Intentar mantener el mismo horario de acostarse y levantarse, fin de semana incluido y seguir el mismo ritual antes de ir a la cama (cena, baño, lavado de dientes, cuento y a dormir, por ejemplo) es fundamental para los niños.

Las rutinas son absolutamente necesarias cuando tenemos niños pequeños en casa y ellos las necesitan. Para ellos es muy importante tener controlado el ritmo de actividades diarias. Les da seguridad y tranquilidad y además, ayuda a crear hábitos saludables.

Actividad

El niño necesita realizar ejercicio, gastar energías y divertirse. El parque es sin duda una buenísima opción, pero también puede ser un paseo, actividades extra – escolares, piscina…

La cama, no es un castigo.

No debemos relacionar nunca la cama con un castigo. Dormir es un momento de descanso, donde recargamos las pilas y soñamos, pero nunca, un aspecto negativo.

No retrasar la hora del sueño. 

¿Nunca te ha pasado que, en ocasiones, has estado tan cansado que no eras capaz ni de dormir? Acostar a los niños tarde es perjudicial y no ayudará en absoluto.

Y antes de dormir, un poco de lectura

Un cuento ayuda a los niños a relajarse. En nuestra casa, el cuento antes de dormir es algo que nunca nos saltamos. Es un momento que disfrutamos todos y una buenísima forma de crear un hábito de lectura desde que son pequeños.

Y si nada funciona

Hay días mejores y días peores. Para mí, una buena noche es aquella en la que sólo  me tengo que despertar dos o tres veces. Y sí, me desespero mucho, me duermo por los rincones y calculo que ando entres los 5 y 6 cafés diarios, pero intento tomármelo con humor aunque no siempre lo consiga.

Mi hija no duerme y lo tengo asumido. Tengo días en los que me desespero y he llegado a llorar de impotencia. Pero no queda más que llevar las ojeras con dignidad (yo creo que ya no me reconocería sin ellas), pensar que antes o después regularán su sueño y cuando la desesperación sea máxima, pensar que dentro de unos años, cuando sean adolescentes y comiencen a trasnochar, echaremos de menos estas noches donde aún, duermen bajo nuestro mismo techo.

Yo creo que sin ojeras, ya no me reconocería

¡Ah! Y si vosotros, mamás y papás, sois del clan de los que no duermen también, contadme trucos que os funcionen. Si en cambio, sois de esos padres cuyos hijos duermen del tirón ¡contadnos el secreto!

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1 Comment

  • Reply
    Kym
    Abr 4, 2017 at 10:47 am

    Ánimo, y te entiendo!!!! Tengo tres hijos, los dos mayores nunca han dado problemas para dormir, pero el pequeño…Uff, el pequeño me ha hecho pasar todo junto. Como tú dices: nunca había dormido más de tres horas seguidas. Y que conste que es muy dormilón, necesita muchas horas de sueño, pero jamás las había dormido seguidas. Es agotador, horrible…Yo me pasaba la vida en grupos sobre el sueño de los bebés intentando encontrar la fórmula mágica, pero no existe. A parte de que mi hijo tiene el agravante de que quiere dormir solo, nunca ha querido compartir cama con nosotros…Y, claro, cuando te tienes que despertar varias veces por la noche, el colecho resulta muy útil.

    Bueno, pues llevamos dos meses de sueño profundo y sin cortes, y no nos lo creemos!!!!! Estoy hasta más guapa, jajaja, y la vida es más bonita 😂😂 Tiene dos años y medio…Todo llega!!!!
    En nuestro caso el cambio radical vino unido al paso de la cuna a la cama. Parece que el peque necesita todo el espacio del mundo, por eso no soporta dormir con nosotros y no le gustaba la cuna. Ahora se recorre la cama entera y no veas cómo se estira, cómo ronca…Y lo contento y sonriente que se despierta.

    Ánimo y piensa que pasará y contaras tu experiencia descansada y sin ojeras 😃. Eso sí, yo creo que nunca olvidaré esta etapa de mi vida ligada a la falta de sueño…Hay que vivirlo para saber lo que es.

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