Experimentos sociales con niños que nos dan una auténtica lección

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Experimentos sociales con niños que nos dan una auténtica lección

Se habla de que los niños son egoístas, que los educamos de manera que no saben apreciar lo realmente importante. Hoy, os traigo nueve experimentos sociales con niños que demuestran todo lo contrario.

Experimentos sociales con niños que nos dan una lección

Todos los vídeos que vais a ver en este post están hechos sin interferir en modo alguno con los niños. Algunos de ellos son cámaras ocultas, otros simplemente se les preguntan varias cuestiones en base a diferentes situaciones.

Si los adultos no interferimos, veremos cómo saben apreciar las cosas realmente importantes. Veremos también que no entienden la violencia, que se quieren tal y como son, que no son homófobos y que nos quieren por encima de todo.

Os recomiendo que tengáis pañuelos a mano, porque yo al menos los he necesitado. Los niños son seres extraordinarios, siempre lo he creído y lo he visto con cada uno de mis hijos.

1. Los niños, son generosos

Este experimento me emocionó tanto cuando lo vi por primera vez que me quedé sin palabras. No fui la única, de hecho, el experimento quedó mudo a medio mundo. Llegó a 186 países y en su lanzamiento fue el vídeo más visto y valorado de Youtube.

Fue un experimento que realizó Acción contra el hambre que ha ganado numerosos premios desde su lanzamiento en 2011.

En esta misma línea, aunque no es un experimento social como tal, también es muy emotivo este anuncio de La cruz roja en el que también se hace eco de la generosidad natural de los niños que los adultos parece que hemos ido olvidando.

Muchos pensaréis, ¡Já! mi hijo lo de compartir lo lleva fatal. Los niños no entienden el concepto de compartir igual que nosotros y, además, no es lo mismo para ellos (y obviamente para nosotros) compartir con amigos o hermanos que con desconocidos. ¿Que pensarías tú si un extraño se sienta a tu lado y sin mediar palabra, te quita tu reloj? ¿o si tu pareja te obligara a dejar tu coche a un desconocido? No debemos forzar, sino dejar que ellos mismo decidan y de verdad que si lo intentamos, nos sorprenderemos.

2 No conocen la homofobia

Me gustaría que vierais este vídeo con mucha atención para una cuestión que os plantearé después.

¿Os habéis fijado en cual es la única respuesta negativa de los niños? Porque a mí fue un detalle que me llamó mucho la atención. El único de los protagonistas del vídeo que considera anormal las relaciones entre parejas del mismo sexo es el que enuncia “mi padre dice que son enfermos” Muy ilustrativo ¿no os parece?

Mi mayor, por ejemplo, entiende perfectamente que el amor es plural, y nunca se ha planteado lo contrario. Entiende como algo normal que una pareja puede ser una hombre y una mujer, dos hombre o dos mujeres.

Este vídeo fue realizado por la web italiana Fanpage que también llevo a cabo otro experimento de gran impacto social que os detallo a continuación.

3. Repelen la violencia

¿Qué contestaría un niño al que se le pide que golpee a una niña? Esta pregunta es la que la web Fanpage se hizo y quiso poner en práctica.  Ni uno solo de los niños del vídeo quiso darle una bofetada a la niña que tenían a su lado.

Al formular el enunciado “dale un tortazo a Martina” se sintieron muy sorprendidos, confundidos y especialmente, asustados. Todos dijeron un no tajante a la petición y enunciaron frases como “estoy en contra de la violencia” “no quiero hacerla daño” o “en el mundo de los chicos las mujeres no son golpeadas”

¿La violencia de género se aprende en el hogar? Se estima que un tercio de los niños maltratados, terminan siendo maltratadores. Para reflexionar.

4. Se quieren tal y como son

Los prejuicios físicos no es algo con lo que nacemos, sino un imperativo de la sociedad que vende en su publicidad y pasarelas modelos perfectamente delimitados.

Los niños tienen un amor propio que los adultos, por lo general, vamos perdiendo. Se quieren tal y como son y es una verdadera pena que perdamos esa esencia a medida que crecemos.

Los niños tienen un amor propio que los adultos, por lo general, vamos perdiendo.

5. Nos quieren por encima de todo

Si no habías sacado los pañuelos hasta ahora, es muy probable que ahora los necesites. En los dos primeros vídeos, a unos niños se les pregunta qué piensan de sus madres y padres. El resultado es absolutamente emotivo.

El primero va sobre las mamás, a pesar de que es un vídeo viral no he conseguido averiguar su origen.

El hormiguero decidió hacer lo propio con un grupo de padres y sus hijos.

Es emocionante pensar en que a pesar de lo que muchas veces nos exigimos como madres o padres, de los errores que cometemos, de que no somos perfectos, los niños saben quedarse con lo esencial, con el amor que procesamos por ellos, por los ratos que compartimos a su lado, por nuestra forma de decirles te quiero día a adía.

El tercer vídeo, Navidad con alma, es un proyecto de UP TV donde a varios niños de familias con pocos recursos se les ofrecen dos regalos. Uno, el que ellos quieren por Navidad, otro, un regalo para sus madres, y les piden que elijan únicamente uno.

5. Valoran el tiempo con sus padres por encima de cualquier otra cosa.

Este es un anuncio del gigante Ikea que también se hizo viral en las navidades de 2014. Si lo viste en su momento, es probable que te acuerde de él porque también son de los que tocan la fibra sensible.

A 10 niños de diferentes familia se les pide que escriban, primero, una carta para los reyes magos con todos los regalos que esperan recibir por navidades. Inmediatamente después, se les pide de nuevo que escriban otra carta, pero esta vez dirigida a su padres.

¿Por qué es tan emotivo? Todos los niños, al escribir la carta a sus padres, coincidieron en un deseo común: más tiempo con papá y mamá. Es un grito a nuestras conciencias como padres, sobre todo cuando al final, todos los niños coinciden en la misma respuesta a la pregunta ¿si sólo pudieras enviar una carta, cuál sería? Más tiempo con papá y mamá es mucho mejor que cualquier juguete.

6. Saben distinguir las cosas realmente valiosas

Y por último, otro spot publicitario en el que en esta ocasión, se pide a un adulto y a un niño que describan las tres cosas que salvarían de sus hogares si inmediatamente después, todo se destruyera.

Tal y como explica el vídeo, es evidente que los adultos confundimos en muchas (demasiadas) ocasiones qué es lo realmente importante, el valor de las cosas.

El resumen de todos estos experimentos sociales con niños es para mí, muy claro: creemos que como adultos y como padres, tenemos mucho que enseñar a nuestros hijos. Enseñarlos a leer, a escribir, a ser educados, a sentarse bien en la mesa… y nos olvidamos completamente de todo lo que los niños tienen que recordarnos a nosotros.

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